La mala iluminación en las escuelas puede afectar negativamente la salud y el rendimiento académico de los niños.
El cuidadoso diseño y operación de la escuela a través de la iluminación natural e iluminación artificial puede mejorar el rendimiento y la salud de los alumnos. Esto a menudo puede hacerse sin incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero.
La iluminación edilicia tiene dos componentes:
La iluminación natural de las ventanas y las claraboyas
La iluminación artificial de los artefactos eléctricos
La proporción entre la adecuada luz natural y la luz artificial se basa en ciertos factores, incluyendo:
El diseño y orientación del edificio
Ubicación geográfica (clima y estacionalidad)
Pérdida o ganancia de calor de las ventanas
La necesidad de una iluminación directa determinadas Horario de funcionamiento y operación de la escuela