El consumo de agua en las ciudades ha ido creciendo a lo largo del tiempo.
Debido a una utilización no racional del agua, se vierten materiales contaminantes a los ríos
o se despilfarra con una distribución y utilización ineficaz.
La tala de árboles, la erosión, la construcción de embalses, el calentamiento global de la Tierra ocasionan la modificación de cauces, la disminución en la recarga de acuíferos o la distorsión
en el régimen de lluvias.
El agua antes de llegar al grifo en nuestros hogares, hace un largo recorrido. Se le permite el
acceso gracias a una llave de paso y circula por tuberías de agua fría y caliente. Cuando la hemos
usado, termina en el alcantarillado, adonde va a través de las cañerías de desagüe.