Las instituciones educativas se suman al desafío de optimizar recursos y ofrecer soluciones estructurales que mejoren la experiencia de todos los días. Desde aspectos edilicios hasta usos y buenas prácticas dentro de los docentes, el cambio es necesario e involucren a gobiernos, docentes y estudiantes.
En nuestro contexto, la aceleración de los programas que fomenten la sustentabilidad y la transformación en el sector de la construcción pueden ser una respuesta acorde, y es por eso que desde Argentina Green Building Council (AGBC), ONG especializada en el tema, vienen realizando una serie de observaciones centrándose en cuatro características de calidad ambiental interior que deberían priorizarse: acústica, calidad de aire, confort térmico e iluminación, y resaltan que: “La precariedad edilicia y de confort en las escuelas tiene un impacto negativo directo sobre la salud y el rendimiento de los niños y de los maestros”. Estas cuatro características incluidas como prioritarias en el concepto de desarrollo de construcciones sustentables deberían ser consideradas por los responsables de las escuelas, remarcan desde AGBC para generar un trabajo conjunto entre ellos, los tomadores de decisiones, constructores y gerentes de mantenimiento de las instalaciones, para entender cómo el diseño y funcionamiento afectan a la salud de los estudiantes y, a su vez, su rendimiento académico.